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Así fue el curso de formación "The IDEA" en Lefkada

Así fue el curso de formación "The IDEA" en Lefkada

El trotamundus Dylan Velasco nos cuenta su experiencia en el curso de formación "The IDEA", que se celebró en Lefkada en el mes de enero. Él, Margarita y Belén fueron nuestro equipo embajador en Grecia en un proyecto que utilizaba las técnicas teatrales como métodos de inclusión social.


¡Aventura en Lefkada!

De camino al largo viaje hasta Lefkada me encontré en el aeropuerto con Margarita, un alma libre que transmite buenas vibras desde el momento en que la ves y también participante del programa. Venía de Murcia y teníamos el mismo vuelo de Barcelona a Grecia. Una vez en Grecia, coincidimos en la estación de bus hacia Lefkada con Belén, otra participante del programa de la cual teníamos bastantes cosas que aprender, ya no solo por su forma de ser de hacer que todo sea divertido, sino también porque fue como nuestra referente en todo el programa ya que había estado en más proyectos.

Tras cinco horas de viaje en bus, Solidarity Tracks nos esperaba con pizzas, y veíamos cómo otros participantes llegaban. Al verlos no pensé que acabaríamos creando un lazo tan fuerte como hicimos todo el grupo.

La mañana siguiente empezamos con el training course enfocados en la educación no formal a través de teatro. Estas sesiones nos las impartían Izabella (más enfocada a teatro) y Pierre (usaba la técnica de risa mezclada con yoga par aumentar la hormona de la felicidad).

Sus formas de enseñar y transmitir pasión por lo que hacen hicieron que los 30 participantes de distintas culturas que éramos, aunque no hubiéramos tenido contacto nunca con el teatro, nos dieran ganas de participar y creernos lo que queríamos transmitir.

La primera noche organizamos una cena de intercambio cultural donde cada país que participaba daba a probar comida típica de su origen. Nosotros, como veníamos de diferentes partes de España, preparamos diferentes snacks de donde veníamos y les preparamos sangría (lo que más triunfó, por cierto, pero nada que ver con el vodka polaco).

A medida que pasaban los días, en el grupo nos íbamos haciendo más uña y carne. Las actividades que nos impartían hacia que nos uniéramos, que nos respetáramos, que nos apoyáramos y que nos preparáramos para poner en práctica las actividades de educación no formal para un grupo de personas con diversidad funcional que vino.

Cuando participamos con el grupo de diversidad funcional nos llenó a todos y todas; nos dimos cuenta de lo importante que es la educación no formal y de la potencia que tienen la música, el teatro y la danza. Ver como la gente se divertía, tomaba parte del proyecto, bailaban a pesar de sus dificultades, nos gratificó y nos marcó a todos. En ese momento estuvimos más unidos que nunca, y preparados para el siguiente reto: representar una pequeña obra de 15 minutos para enseñar lo que habíamos aprendido y que el público interactuara.

Aprovechamos los diferentes idiomas, las diferentes habilidades de cada uno de nosotros y sin entendernos oralmente, nos entendimos y coordinamos a través de sentir lo que hacíamos y logramos crear un show dónde el público lo disfrutó y participó. Ese día también nos fuimos con una gratitud enorme.

Para mí, y las demás participantes de España estarán de acuerdo, no sólo nos llenó el training, ni lo que vivimos, sino la gente que éramos, el grupo que creamos. Poder llevarnos un poco de cada persona que conocimos nos ha hecho crecer personalmente. Ver cómo miraban todo con ilusión, con ganas, y valoraban cada parte de ti que ni tú te habías dado cuenta, hacer que cada momento tanto en el training como en el bar sea único y divertido y tengas algo de ellos que aprender es una experiencia que te llena de abundancia. En este texto destaco a unas amigas que nos llevamos: Serena (Italia) y Carlota (Portugal).

Igual que nos llenó de abundancia nos llenó de tristeza el tener que irnos, y más Margarita y yo, que nos íbamos los primeros a primera hora de la mañana. Pero la aventura no había acabado aquí. Volvimos en taxi de Lefkada a Atenas con Jessica (Italia) y ¡por poco no llegamos! Pero que no cunda el pánico, porque una buena familia de un taxista a cambio de que les ayudáramos a entregar unas olivas nos llevó de camino al aeropuerto y tuvimos muy buen viaje.




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